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Torta de chilaquiles en Chicago
Descubrí la torta de chilaquiles en Mexico la primera vez que fui. Me recomendaron comer chilaquiles para desayunar y como no tenía ni idea de lo que eran fui preguntando a gente por la calle. Acabé en La esquina del chilaquil, un pequeño puesto ambulante en una esquina de CDMX. Había una línea enorme y me uní.

Cuando me llegó el turno no tenía ni idea de lo que podía pedir. Viendo que no tenían muchas cosas dije, "uno". Funcionó. Empezaron a hacer preguntas. ¿Salsa roja o verde?, ¿queso?, ¿milanesa de pollo o de ternera?

Ahí también descubrí el café de olla.

Hice una foto al bocadillo y la envié. - ¿Qué cojones eso eso? Eso no son chilaquiles - me dijeron 🤷‍♂️

Al día siguiente fui a buscar los verdaderos chilaquiles. Mientras tanto había descubierto mi segundo bocadillo preferido del mundo, solo por detrás del Chivito valenciano.

La siguiente vez que pasé por Mexico anduve más de una hora solo para hacer cola y comerme otra.




Hace ya tiempo paseando por el barrio vi una foto en un escaparate. "Torta de chilaquil" tenía escrito. Tuve que entrar y pedir una. No es igual que la que comí en La esquina del chilaquil pero está muy buena también.

Si andas por Chicago, en la Taquería El Heredero tienen tortas de chilaquiles y vale muchísimo la pena probarlas.
01 Oct - Sin comentarios - chicago, comida




He visto este tipo de bicis últimamente por Logan Square. En al menos otras dos ocasiones traté de sacar fotos pero no fui lo suficientemente rápido. No sé si son siempre ellos dos o hay más integrantes del club de las bicis altas.
22 Sep - Sin comentarios - chicago
Pepe es un gato muy listo
Pepe lleva algo menos de 4 meses con nosotros. Todos nos estamos acostumbrando. Especialmente yo, que nunca antes había convivido con un gato.

A veces Pepe hace cosas extrañas. Descubre algo nuevo y está obsesionado un par de días hasta que se aburre.

Le había visto subirse a la tapa de su caja de arena, pero nunca cuando estaba cerrada. Pepe tiene hipoplasia cerebelosa y a consecuencia de ello tiene miedo a las alturas. Es consciente de que no sabe saltar y cada vez que lo intenta se mete una buena leche, así que tenemos la casa llena de cojines para ayudarle a subir a la cama, al sofá y la ventana.



Hoy se ha subido a su caja de arena y ha empezado a intentar agarrar la bolsa de encima del radiador. Dentro de la bolsa está la pala con la que limpio su caja.

Pensaba que era uno de esas obsesiones que aparecen de repente. Pepe se sienta cada noche a ver cómo limpio su caja pero nunca había mostrado interés en la pala. Y entonces me ha venido a la cabeza... ayer olvidé limpiarle la arena.

Pepe me estaba diciendo que su caja necesitaba una limpieza y esta era la forma de comunicarlo. Pepe es un gato muy listo.
19 Sep - Sin comentarios - pepperoni
Pipas de calabaza
En 2023 he decidido empezar pronto con el otoño. Estoy un poco harto del verano. Tras muchos años disfrutando del verano (siempre fui de invierno) parece que este año esa racha ha llegado a su fin.

Hace unos días compré una calabaza por $3. No era muy grande. Dio para tres platos de crema.

La receta de la crema es: pelas y troceas la calabaza. Haces lo mismo con un par de patatas. Pones a hervir con sal hasta que las puedas pinchar con un tenedor y sacarlo sin tener que sacudirlo. Metes en la batidora y echas un poco del mismo agua en la que han hervido. Echa poca agua, que si te pasas la lías. Le das a tope para que se quede bien trituradita. Si está muy espesa puedes echar más agua de la cazuela. Si está demasiado líquida, te la bebes y a la próxima ya te saldrá mejor.

Recordé que las semillas también se pueden comer. En el pasado las he comido como “pipas de calabaza”. Esta vez las he hecho al horno con la intención de comerlas con cáscara.



Digo con la intención porque la realidad es que la cáscara no está muy buena. Me he quedado corto con el tiempo de horno. Por miedo a pasarme no he llegado.

He seguido una receta de internet. Como si para meter unas semillas la horno hiciese falta. Al menos copié de ahí las especias que ponerles antes de hornear.

Sal, pimentón, pimienta negra, ajo en polvo y aceite. En teoría bastaba con 12 minutos al horno a 375°F. La realidad es que con 15 no ha habido suficiente.

Antes de hacer todo esto las tienes que dejar limpitas, aclaradas y secas. Las puse a secar entre dos trapos pero no fui muy paciente. A lo mejor esto no ha ayudado.

Repetiré, a ver si salen mejor.
15 Sep - Sin comentarios - comida