En febrero jugué y leí cómics

March 09, 2026 11:50 — cómics, juegos de mesa

Harto de buscar excusas para no jugar a juegos de mesa o leer cómics, en febrero decidí ponerme la meta de leer un cómic al día y jugar a un juego de mesa al día. Estaba claro que la meta era inalcanzable. Lo que buscaba era ponerme en movimiento.

Uno de los motivos por los que me cuesta ponerme con los juegos de mesa es que he de jugar mayoritariamente en solitario y me gustan los juegos que requieren algo de tiempo y concentración. Otro motivo es que la gente de alrededor no considera que jugar a juegos de mesa o leer cómics sea algo productivo, así que no se lo piensan dos veces a la hora de interrumpir.

Agarré una hoja de calendario, escribí el objetivo y me puse a ello. Hay días que leí más de un cómic o jugué a más de un juego.

Jugué 19 días de 28. Leí cómics 19 días de 28.

Cómics

  • Archie’s Halloween Spectacular
  • Archie x Army of Darnkess #1
  • Super Creepshow
  • Creepshow Vol. 4
  • Tales from Hawkins 2
  • Rick & Morty 2023
  • Die
  • Drawing Blood #1

Aproveché para obligarme a leer unos cómics que empecé a comprar por error. Cuando sacaron Rick & Morty vs Cthulhu no sé cómo acabé también con unos cuantos números de la serie regular de Rick & Morty. Los acabé comprando todos (12) y durante dos años han estado cogiendo polvo. A pesar de algunos momentos entretenidos, prefiero la serie animada a los cómics. Infumable a ratos.

Creepshow son ya una tradición. Desde que los empezaron a publicar otra vez hace cuatro años, los espero con ganas cada otoño. Aunque no he visto la última temporada de Stranger Things, los cómics me gustan y tengo unos cuantos.

El resto, pues cositas que de un modo u otro se han colado en mi estantería. No soy nada bueno reseñando cultura, así que os ahorro el sufrimiento.

Juegos de mesa

  • The 7th Continent
  • Ker Nethalas
  • Marvel Champions
  • The Darkness Over Arkham
  • Arkham Horror LCG

Compré The 7th Continent al 50% tras años de tenerlo en la lista. Todavía estoy con la primera maldición, que me tuvo enganchadísimo durante varias noches, hasta que encadené un par de malos turnos y ahora no tengo ni idea de en qué parte del mapa estoy. No tengo manera de orientarme. Tras un par de sesiones dando vueltas por ahí, acabé dejando de lado la partida. Quiero retomarla porque es un juego que me gusta mucho.

Con Ker Nethalas he hecho un poco de trampa. Empecé a leer el libro tirado en el sofá, con intención de jugar, pero se quedó la cosa con un personaje a medio hacer.

A Marvel Champions le he dado caña. Tengo casi todo lo que ha salido a la venta, y más del 90% pendiente por jugar. Empecé con Spiderman y el core. Decidí jugarlo con cada aspecto para familiarizarme más. Con liderazgo me desenvuelvo muy bien. Jugué varias veces los tres villanos del core así como la expansión del Duende Verde. He echado unas partidas también con Capitán América, pero no le cojo el truco. Cuanto más juego, más me gusta. Y a la vez estoy agobiado por tener tanto contenido por jugar.

The Darkness Over Arkham es un libro juego al que he jugado un montón de partidas y no he salido victorioso de ninguna de ellas. Frustrante pero mantengo la esperanza de alcanzar un final bueno algún día. Si es que existe.

Arkham Horror LCG es El Juego. He aprovechado para jugar el Hotel Excelsior un montón de veces hasta conseguir alcanzar un final bueno. Lo jugué en true solo, con Stella Clark y Jacqueline Fine. Conseguí vencer con la segunda.

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En marzo he vuelto a la rutina de no jugar ni leer cómics. No estoy orgulloso de ello. En marzo estoy dando prioridad al ejercicio y la lectura de libros. Por ahora no voy muy bien.

En marzo voy a intentar hacer deporte

March 02, 2026 17:03 — 1 comentario — deporte, ego

Como la vida pasa sin control, en febrero me propuse centrarme en un único aspecto. Escribiré sobre ello en algún momento. Como fue más o menos bien, he decidido hacer lo mismo en marzo.

En marzo he decidido volver a hacer deporte. Mi problema es que no tengo ni idea de hacer deporte. No me gusta hacer deporte. Durante los últimos años nadé, que es el único deporte que he conseguido hacer de manera constante sin querer abandonar durante cada minuto del entrenamiento. Pero hace meses que dejé de nadar (desde que nos fuimos a vivir a la otra punta de la ciudad).

Hace años hice algo de CrossFit. Es caro y sectario. No quiero repetir. También tuve un entrenador personal. Es caro y no estoy tan motivado. Esta vez me he decidido por probar un libro.

Cuando me di cuenta, paré a hacer una foto. Estaba leyendo un libro de fitness mientras comía helado y gominolas.

En 50 páginas que llevo leídas no he encontrado nada más que fotos de abdominales, repetición de topicazos de autoayuda y una mención a Cthulhu.

El objetivo de volver a hacer deporte es un evento a seis meses vista en el que me he de meter dentro de un traje y ser (parte de) el centro de atención.

La motivación no viene por el cómo me van a ver el resto, pues voy a estar vestido y soy de complexión “normal”. La motivación viene de que hay que ponerse objetivos y este evento es lo único interesante que va a ocurrir en un tiempo que parece idóneo para una meta de ejercicio.

Otra motivación es el que sin tener 40 años me siento como si tuviese 150. La salud mental también la llevo regulera, pero de eso escribo en papel para que no me encierren.

Si algún humano lee esto y tiene algún consejo motivacional que me haga no dar la vuelta al llegar a la puerta del gimnasio, siéntete libre de dejarme un comentario. Es gratis.

Las reseñas no sirven para nada

February 19, 2026 14:22 — quejas

No recuerdo en qué momento se llenó internet de reseñas sobre todo. Es posible que al principio fuesen añadidas con buenas intenciones, pero hoy en día son un lodazal al que solo quieres entrar para echarte unas risas.

En el pasado he dejado reseñas en diferentes aplicaciones que no han servido para nada. La mayoría de ellas, “para ayudar” a amigos o conocidos. Unas cuantas, ante el asombro por el mal servicio prestado. Soy culpable de haberme dejado llevar por la ira y la decepción y haber dado una o dos estrellas acompañadas de un comentario jocoso. Con perspectiva, entiendo que hiriesen a los receptores. Duermo tranquilo porque nunca he puesto una reseña de mala fe o mintiendo. Y esto me trajo problemas recientemente.

Al buscar hipoteca para el piso, nos dejamos recomendar por el agente inmobiliario. A toro pasado, tal vez no fue la mejor idea, pero qué le vamos a hacer. La chica que se hizo cargo de nosotros fue muy maja, pero cometió muchos errores, uno de los cuales casi nos cuesta el quedarnos sin piso. Me tocó revisar papeles con numeritos y palabrería a propósito para que nadie los entienda. Me tomé en serio lo de llamarla si tenía alguna duda. Ella fue maja y contestaba mis dudas. Uno de los problemas es que la respuesta nunca llegaba de inmediato. Siempre tenía que preguntar a su manager, o estudiar el caso, o no estaba segura. Así que cuando cerramos y me llegó el email para valorarla, fui honesto. Fueron varias preguntas, algunas de votar del 1 al 10, otras del 1 al 5 y otras de escribir un parrafito. Al final, un algoritmo patentado por una empresa que cobra caros sus servicios determinó que mi grado de satisfacción era de 3.7/5.

A los 10 minutos de pulsar enviar, la chica me llamó alterada por teléfono. Había recibido una llamada de su manager echándole la bronca por mi valoración. Me dijo que le había jodido la vida de manera educada. Pacientemente le expliqué que casi nos quedamos sin poder firmar la compra del piso por su culpa. Aún así ella estaba convencida de que se merecía 5 estrellas. Como eso es algo que no estaba dispuesto a hacer, me tocó ponerme en contacto con el servicio de atención al usuario de la página de reseñas para que quitasen la mía.

Otro ejemplo:

Cuando compramos el piso tuvimos que cambiar el suelo. Como no tengo ni idea del tema, hice lo que se supone que hay que hacer en la actualidad: preguntar a internet. El buscador me arrojó un montón de resultados optimizados. Todas las compañías de suelos eran la mejor compañía de suelos de Chicago. Todas tenían una puntuación de 5/5. ¿Cómo voy a tomar una decisión así?

Lo que hice fue contactar con todas, por teléfono, email y formulario web. Solo obtuve respuesta de una empresa. Hicieron un trabajo de 3.5/5 (eso es un 7 sobre 10, y nunca he visto a nadie triste por sacar un 7 en un examen) pero ellos mismos alababan su trabajo y me pidieron verbalmente, por email y por sms que les dejase 5 estrellas en diferentes plataformas. Pues no.

Otro ejemplo:

Está mañana he recibido un email y un sms de una proveedora de servicios, que nos cobró por el servicio completo (lo pagó el seguro) pero nos ha realizado solo la mitad. En vez de ofrecernos una devolución, lo que nos ha ofrecido son un montón de excusas de buen rollo, upgrades del servicio y los enlaces para valorarla. Obviamente, al mirar sus perfiles, todos tienen 5 estrellas.

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Mi conclusión de 0,60 de todo esto es que nadie es perfecto y todos cometemos errores, hasta la IA. Pero me jode mucho que nos agarremos berrinches si alguien que ha pagado por un servicio se muestra crítico con él, o tiene expectativas de cumplimiento. ¿De qué sirven las reseñas si todas son de 5/5? Si todo es premium, nada es premium.

Kill Bill: The Whole Bloody Affair

February 10, 2026 15:54 — kill bill, music box theatre, quentin tarantino

Fue en el avión a/desde NYC que escuché los dos episodios del podcast de Bret Easton Ellis con Tarantino como invitado que han dado tanto que hablar últimamente.

No recuerdo en cual de los dos hablaba sobre su montaje de Kill Bill, conocido como Kill Bill: The Whole Bloody Affair. Mi recuerdo es que dijo que solo se podía ver en su cine, el New Beverly. Si me aburro mucho volveré a escucharlos para ver si estoy en lo cierto. El caso es que hace un par de semanas fui al Music Box Theatre para la presentación del último libro de Chuck Klosterman y vi anunciado que la iban a proyectar. Me alegré al momento y, aunque me dolió, compré dos entradas a $30 cada una.

El sábado pasado dejamos a la niña con mis suegros y condujimos hasta el cine. El pase de medio día estaba sold out, pero para el de la noche todavía quedaban entradas. Llegamos 20 minutos antes de la película y la cola era considerable. Tuvimos la suerte de poder aparcar en la puerta del cine, y esperamos dentro del coche hasta que la cola empezó a entrar.

La proyectaron en la sala grande, que estaba a reventar. Algunos de los asistentes iban vestidos de los personajes. Mucho chándal amarillo y uniforme de colegio privado. Por motivos que no vienen al caso, queríamos un asiento cerca del pasillo, y a mi me gusta más sentarme hacia el lado izquierdo para ladear la cabeza hacia el derecho. Todos mis años de colegio me tocó estar sentado a la derecha, girándome hacia la izquierda, y creo que se me ha quedado la espina torcida. Si no la espina, el cerebro sí que sufrió consecuencias.

Me hacía mucha ilusión estar casi 5 horas sentado viendo una película sin interrupciones, por lo que me decepcionó un poco que hiciesen 15 minutos de interludio. Supongo que hay gente que necesita ir vaciar la vejiga y rellenar el estómago.

La primera parte se me hizo súper corta. Aunque he visto las dos películas en multitud de ocasiones, nunca recuerdo exactamente qué canción iba en cada secuencia. Podía anticiparme y saber qué parte de la historia se iba a contar luego, pero no era capaz de saber qué es lo que había cambiado en esta versión respecto a las otras que ya he visto. El cambio más obvio es la extensión de la parte animada, en la que se cuenta el origen de O-Ren. No sé, está bien, pero no creo que añadiese mucho más a la historia. Ya sabemos que Kill Bill va sobre un escuadrón de asesinos de élite, y que son todos despiadados. Mi mujer me dijo que la parte en la que lucha contra los 88 Locos tenía muchos cortes nuevos, especialmente los que mostraban miembros amputados.

Las veces que he ido al Music Box la experiencia me ha recordado al festival de Sitges. La gente se ríe y grita a la pantalla. Fue extraño escuchar carcajadas cuando apareció el nombre de Harvey Weinstein en la pantalla. También extraño que durante los créditos solo aplaudiesen a los nombres más famosos, ignorando al resto del reparto.

La parte más emocionante fue después del descanso. En los cines de USA sirven alcohol y de vez en cuando se lía. Durante la secuencia en la que Beatrix y Bill están en la hoguera mientras él blande una flauta, un borracho intentó empezar una pelea. Toda la sala empezó a gritar booooo y los de seguridad vinieron a llevárselo.

La experiencia estuvo curiosa. Amo ir al cine, pero amo poder pagar la hipoteca a tiempo todavía más. No porque quiera dar dinero a la tercera o cuarta empresa que ha comprado mi deuda en lo que va de año, sino porque no quiero quedarme en la calle. Entiendo que gastarse $60 en ver una película en el cine no está al alcance de todo el mundo. Nos echarán la culpa cuando todos los cines cierren.

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Ahora unas cuantas ideas desordenadas sobre el director y la vida:

Llegué tarde a Tarantino, y la parte de él que más me gusta es escucharle hablar de cine. Hago un esfuerzo muy grande separando la obra del autor, y sé que Tarantino siempre ha sido un bocazas, pero hay una diferencia entre ser un bocazas y ser un gilipollas. Está virando hacia esto último a pasos agigantados.

En su caso no podría decir que "antes molaba", porque las películas suyas que más me gustan están intercaladas: Death Proof, Jackie Brown y Once Upon a Time in Hollywood. Sí, me gustan el resto, pero no tanto como estas. Tampoco creo que sea el mejor director, porque no existe un mejor director, existen unas cuantas películas que en un momento de tu vida significaron algo.

Me sentí especial cuando vi que proyectaban Kill Bill: The Whole Bloody Affair en el Music Box Theatre. Lo que parece es que Tarantino tiene falta de cash y la han estrenado en un montón de cines y en breve estará todavía más cara ($19.99) en Apple TV.

Otra cosa que indica que puede estar falto de dinero es su corto para el Fortnite. Me cuesta creer que hacer esto fuese parte de su sueño. Ver para creer. Tras haberlo visto y verificar que no aporta absolutamente nada a la historia, hay un par de cosas que me han sorprendido enormemente. He de decir que no he jugado al Fortnite en la vida, y sé que lo juegan muchos niños, pero eso no es excusa para que en vez de sangre los personajes tiren cubitos azules. ¡Que tienen armas de verdad, hiperrealistas! Tampoco entiendo por qué censuran la palabra "fucking", pero dejan "bitch". Ni por qué el Pussy Wagon ahora se llama (emoji de gato) Wagon. Con esta educación luego nos preguntamos por qué existen series como "Embarazada a los 16" o matanzas en las escuelas.

Para terminar os enlazo una edición de la lista de correo de Marcelo Criminal, al que acabo de descubrir y estoy obsesionado leyendo todo lo que ha publicado hasta la fecha.

La incomodidad de luchar contra los monopolios

February 06, 2026 18:41 — monopolios, vod

El otro día, escuchando un podcast, volví a escuchar a alguien diciendo que había vuelto a descargar series y películas por torrent debido a la gran cantidad de servicios de streaming disponibles y la imposibilidad de pagarlos todos para ver lo que quería. Y me hizo pensar…

Es mala suerte que nuestro cerebro quiera ver contenidos de diferentes plataformas. Lo fácil sería suscribirse a una, como quien decide si Play Station o Nintendo, y limitarse a lo que esté disponible en ella. La diferencia es que las plataformas de vídeo bajo demanda tienen un precio que aparentemente es asequible, pero pica cuando te suscribes a más de dos.

Mi percepción de la situación es que estas plataformas empezaron con bastante contenido, precios asequibles y sin anuncios. Veníamos de la Ley Sinde y Ramoncín, y esto nos pareció una alternativa plausible. El futuro molaba. Y entonces empezaron a aparecer más plataformas, y el contenido al que teníamos acceso se fue fraccionando. Todavía era asequible pagar por un puñado de suscripciones. Algunas plataformas te incitaban a compartir contraseña con la familia y amigos. Otras te daban códigos de descuento en las pizzas congeladas.

Mientras seguían apareciendo plataformas y los contratos se iban renegociando, empezó el “contenido original”, las subidas de precio, los anuncios y la imposibilidad teórica de compartir la cuenta. El futuro pasó de molar a apestar. Pero para entonces ya creíamos que teníamos el derecho a ver lo que nos diese la gana a un precio asequible.

Y aquí viene la clave: ver lo que queramos no es un derecho, es una necesidad que nos han generado.

¿Qué tiene que ver todo esto con monopolios? He escuchado en reiteradas ocasiones que estaría bien que las empresas se fusionasen para que el contenido estuviese más agrupado.

Esto es un problema. Porque la historia nos enseña que si ahora pagas 10€ al mes por plataforma, pagarías 50€ al mes por cinco plataformas. Pero si esas plataformas se fusionasen, debido a la falta de competencia, no pagarías 50€ al mes, ni menos como dictaría la lógica, sino posiblemente mucho más. Y entonces seguiríamos quejándonos y justificando la piratería.

Mi propuesta conlleva algo de esfuerzo e higiene mental. Consiste en crear una lista de películas y series que quieres ver. Puedes usar servicios como TMDB. Ahora viene la parte interesante. Cada mes, intencionalmente, elige qué suscripción quieres pagar y ve todo lo que puedas de la lista.

Esto tiene ventajas como que ahorras dinero, practicas el autocontrol, y haces saber a las grandes compañías que eres dueño de tu voluntad.

Durante los últimos años, y hasta hace un par de meses, veníamos practicando esto en casa y nos ha funcionado de maravilla, pero sin saber muy bien cómo hemos acabado con más suscripciones de las que necesitamos o queremos. Al fin y al cabo somos humanos y nos dejamos llevar por la emoción y la pereza. Me dará pena no poder ver Bob’s Burgers cada semana, pero en unos meses podré hacer maratón y disfrutar.