Hace un rato he salido a la calle y me he dado cuenta de que aunque el sol esté fuera, ya no hace tiempo de ir en pantalón corto. Esta noche voy a un concierto y al pensar en cambiarme los pantalones por unos largos me he dado cuenta de que llevo puesta una camiseta completamente lisa. Roja muy descolorida, casi rosa.
Cuando voy a comprar el pan suelo llevar camisetas de grupos o de películas que me gustan. Cuando voy a un concierto llevo camisetas lisas. Supongo que porque el estar en el concierto es bastante para demostrar que me gusta esa banda. ¿Pasaría lo mismo con las camisetas de películas cuando voy al cine? ¿Debería comprarme una camiseta con una barra de pan?
No recuerdo haber pensado en esto anteriormente. No debería dejarlo por escrito pero es que hace bastante que no publico nada por aquí.
He salido a dar un paseo con mi hija y hemos pasado por el cementerio de San Bonifacio. He decidido entrar. Lo he intentado en otras ocasiones pero mi mujer siempre había opuesto resistencia. Una vez me pidió (por que sabía que tarde o temprano iba a entrar) que no recogiese ningún objeto y lo trajese a casa. Es una costumbre que tengo, recoger cualquier cosa curiosa que encuentro por el suelo y traérmela a casa. Debería sacar fotos y ponerlas por aquí.

He puesto a mi hija el carrito delante de unas lápidas y he enviado la foto a un par de amigos: "preparándonos para halloween". Mi hija todavía no habla, pero está muy atenta a todo. No tengo ni idea de lo que ha debido pensar.
Yo he estado pensando en que acabamos de regresar de España y mi mujer está empeñada en que el fantasma de mi padre todavía está en casa. Pasé horas paseando por la casa a oscuras con mi hija en brazos para que se quedase dormida y no noté nada. Presté atención a los sitios donde solía esperarme mi padre cuando yo salía de fiesta hasta tarde (detrás de la puerta de la entrada y en el sofá del salón) pero no vi nada.
Mi padre fue la persona más correcta y que más actuaba según sus principios que he conocido en mi vida. Es cierto que a pesar de ser muy creyente, minutos antes de fallecer intentó levantarse de la camilla y huir del hospital con auténtico pánico en la cara. Finalmente falleció conmigo de la mano, mientras el resto de la familia cantaba canciones religiosas muy tétricas. No se enteraron de que ya se había marchado hasta un buen rato después, cuando se lo hice saber porque me di cuenta de que nadie estaba prestando atención. Todo esto para decir que no me imagino a mi padre siendo un fantasma de los que van tirando objetos para meter miedo.
En realidad el razonamiento de mi mujer no es que mi padre quiera estar en el mundo de los vivos, sino que mi madre no le deja ir al mundo de los muertos. Aunque hoy me ha dicho por teléfono que algún día nos reuniremos con él. Eso quiere decir que no está aquí.
En fin, yo no creo en estas cosas, pero estoy equivocado en casi todo. O al menos así me siento cuando hablo con las personas. Todas parecéis estar bien seguras de lo que creéis.

El caso es que no he encontrado ningún objeto que llevarme a casa. He pasado un buen rato observando (y grabando) a una especie de gusano gordo o babosa retorcerse sobre el asfalto. Debía de estar bien caliente y debía de estar sufriendo.
Para compensar el no llevarme nada he decidido pasar por el arco de esta tumba. De momento no siento que me haya poseído ningún espíritu o que me lo haya traído conmigo a casa. Lo que sí que ha pasado es que me he llenado la cara de telarañas. Cuando se lo he contado a mi mujer no le ha hecho nada de gracia. No voy a mentir; antes de hacerlo he dudado. Se me había olvidado hasta que me he encontrado las fotos en el teléfono y he decidido escribir esto, que hace tiempo que no escribo nada por aquí.

Hay lápidas que son bien chulas. Muchas tienen Jesucristos tallados. Siempre me ha resultado llamativo el hecho de que los cristianos representen a Cristo y las vírgenes (¿cuántas hay?) siempre que tengan posibilidad. En el colegio y la universidad (los lugares en los que me hicieron estudiar estas cosas) no nos pintaron a Jesús como un tipo vanidoso y sin embargo sus seguidores parecen obsesionados con representarle hasta en las tostadas y las humedades de las paredes.

¿Ha de ser uno bien importante para que le entierren en un panteón o mausoleo? ¿Cuál es la diferencia de precio? ¿Han de estar tallados en piedra o pueden ser de pladur? Tengo demasiadas preguntas. No estoy preparado para la muerte.

El caso es que hay tumbas, panteones, mausoleos, lápidas y todo tipo de palabras relacionadas bien chulas en este cementerio. Me ha hecho pensar que debería empezar a ahorrar para la mía. Lo más probable es que si decidimos que nos entierren juntos a mi y a mi mujer tengamos discusiones sobre esto. En realidad no me importaría si me echaran en el patio trasero para alimentar a un melocotonero, pero como no tenemos patio trasero, a lo mejor la convenzo para hacernos una piedra bien chula en la que unos chavales un poco macabros puedan sentarse a fumar porros y contar historias de miedo. Así nos sentiremos menos solos.

Lo primero que hago nada mas abrir los ojos, todavía en la cama, es coger el móvil. Ya no tengo redes sociales, pero la costumbre sigue ahí. Así que leo los emails. Uno de la biblioteca pública diciendo que en dos días he de devolver Earth Angel porque alguien lo acaba de reservar. Entonces caigo en la cuenta de que lleva casi tres semanas en casa y todavía no lo he empezado.
Dos días después...
Como es un libro de relatos, he leído un par y he decidido que lo volveré a sacar cuando lo devuelvan para terminarlo. Y empieza a llover. Alarma de tornado. Árboles volando. Mi mujer me sugiere que no salga de casa. Que mejor devolver el libro un día tarde que acabar con una rama de árbol incrustada en el ojo y un constipado. Así que me quedo en casa y sigo leyendo. Con la tontería me acabo el libro. No tiene mucho mérito, pues son solo 130 páginas.
Tras haber leído Lost Lambs, muchos relatos sonaban familiares. Estos relatos son anteriores a la novela y parecen borradores de la misma. Hay conceptos que se repiten a lo largo de los relatos. Por ejemplo, muchos de los personajes se llaman igual, aunque creo que no son los mismos. Un personaje confiesa que cometió vehicular manslaughter en su país de origen, al igual que en la novela.
Subrayé alguna que otra frase. No sé por qué. Me debieron inspirar algo cuando las leí.
I find that it's best to do the same things every day to avoid decision fatigue.
Then we watch forty-five minutes of Shoah.
The canyon residents attend drum circles and contribute to community libraries. They know their rising signs and shop at farmer's markets and their unvaccinated children are visual learners.
While on my hunger strike I felt like Gandhi and realized that if you martyr yourself long enough you actually start to believe in whatever it is you're advocating for.
He aprovechado para volver a escuchar el capítulo de Madeline Cash en el podcast de Bret Easton Ellis. Creo que es la primera vez que vuelvo a escuchar un capítulo del podcast tras haber leído un libro del invitado. La primera vez Madeline fue una total desconocida. La segunda vez, en realidad también, pero se sintió mucho más cercana.
Muchas veces tengo miedo de escribir algo porque creo que si uso una idea una vez ya no la puedo volver a usar. En internet es común hacer refritos de vídeos/artículos/pódcasts/newsletters. Últimamente estoy prestando atención a la música que escucho y noto como ciertos artistas tienden a repetir temas o palabras. A veces pintores pintan varias versiones de un mismo cuadro. Con lo que nunca me había cruzado, al menos de manera consciente (y que ahora me acuerde), era con alguien que publicase en dos libros historias diferentes pero con muchas partes iguales. Pero no a lo Stephen King y su mega universo. Todo esto para decir que ahora me siento con un poco de permiso para escribir sobre ciertos temas sin temor a volver a escribir sobre ellos. Si añado otra frase a este párrafo podría convertirlo en un post por sí mismo.

Cuando leí esta página tenía a la vista el próximo libro y me hizo gracia la coincidencia. Si se puede llamar así. Supongo que shoplifting y tienda de ropa no son palabras o combinaciones de palabras que escuche a menudo.
Me he dado cuenta que mi intención al hablar de medios culturales no es hacer una reseña, sino plasmar el momento espacio-tiempo que rodea a la experiencia. Al releer estos textos mi mente recuerda la obra.
Con su último libro publicando apenas hace seis meses sería de necio esperar algo nuevo pronto. Creo que me voy a comprar los dos libros para releerlos. Tanto me han gustado.
El viernes pasado fue un día ajetreado en Chicago. Nosotros fuimos a ver a Metric al Aragon Ballroom. Cruzando la calle, en el Riviera estaba Poppy, y un poco más allá en Soldier Field estaba Karol G. Imagino que también ocurrieron otras cosas en la ciudad.

En el Riviera todavía tienen marquesina manual. Sobre el medio día todavía no había cola. En el Aragon la marquesina es digital y a medio día todavía no estaba encendida. Me gusta cuando paseo por ahí y la marquesina está encendida y veo a quien van a ver las cientos de personas que se suelen poner en línea. Pero el viernes a medio día no había ni marquesina ni gente esperando.
Antes del concierto fuimos a tomar algo y jugué a adivinar a qué concierto iba cada persona que veía por la calle.

Entramos cuando Stars ya habían terminado y estaban a punto de empezar Broken Social Scene. No les conocía y tuve que sacar el teléfono en mitad del concierto para ver si se trataba de un culto cristiano. Al parecer no. Son mucha gente en el escenario, tocando una música que mi mujer califica de "para blancos". La música no me entusiasmó.
La actitud del colectivo sobre el escenario era contagiosa. Se notaba que estaban disfrutando y no parecía que tocasen por obligación. Me recordaron a un grupo de amigos talentosos pero no virtuosos pasando un buen rato.

El Aragon Ballroom es una sala peculiar. Por dentro está decorada como un patio ¿andaluz? La acústica no es muy buena, pero esto no impide que bandas famosas vengan aquí. Creo que Metric es mi tercera vez aquí, habiendo sido las dos anteriores Marilyn Manson y Rosalía. La cuarta será en noviembre para ver a Underoath.

Metric estuvieron bien. Me gusta su música sin ser un apasionado. Me recuerdan a The Sounds y esa música que estaba de moda por España en los 2010. No recuerdo a Metric de aquella época. Solo escucho Metric cuando conduce mi mujer. Escucho Metric a menudo.
Que no recuerde haber escuchado a Metric no significa que no les haya escuchado. Suyo es el tema famoso de la película Scott Pilgrim contra el mundo, película que he visto unas cuantas veces.
Me sentí viejo todo el rato y en secreto quería que se acabase para volver a casa. Miraba alrededor y nosotros éramos de los más jóvenes y nos sentíamos viejos. Delante teníamos un chaval de 15 años con su madre. El chaval sacaba fotos y vídeos con una cámara digital de las antiguas antiguas. Fuera, esperando en la línea del camión de los tacos, otras chavalas se hacían fotos con cámaras digitales de las antiguas antiguas.
Antes de empezar con la segunda parte de este post que no debería haber escrito (porque me está dando una pereza tremenda escribir la segunda parte), aprovecho para dejar una foto que tomé el otro día en Rolling Stone Records.

En el post anterior hablábamos sobre nuevos lanzamientos y discos en formato físico. Ya sé que cuatro discos de metal entre los que se encuentran reediciones de discos con varias décadas a sus espaldas no son representativos de absolutamente nada. Esta "minoría" es parte de la que alude el título.

Ya que estoy con las fotos, dos cosas: en 2026 se siguen vendiendo casetes. Burzum entre Bob's Burgers y Sabrina Carpenter.
Ahora, vamos a la segunda parte del post. Aquí está la frase del comunicado que me toca las narices.
This is a natural direction for Sony Interactive Entertainment to adapt to consumer trends as the general preference for digital media significantly outpaces physical discs. This transition will enable us to align more closely with how most of our community prefers to access and play games today.
En el título hago referencia a las minorías. En este caso parece que las minorías somos los que compramos juegos físicos. A veces compro juegos en digital, cuando no me queda otra. Tiene sentido que juegos indies no tengan tirada física de entrada, pero algunos acaban sacándola si el juego tiene éxito.
Pero lo que me molesta es la parte de las verdades a medias.
El párrafo está redactado de tal manera que parece que son los usuarios los que están pidiendo a gritos la desaparición del formato físico. Podrían haber dicho "ganamos dinero con los juegos físicos, pero ganaremos más con los digitales" y yo habría pensado "ok, me jode pero tiene sentido".
Hace menos de un año nos compramos un piso. El agente inmobiliario me ha añadido a varias listas de correo sin preguntarme. Cada vez que me doy de baja, me agrega a una nueva. Un día me decidí a leer lo que había escrito y encontré algo parecido a "los compradores hoy en día se sienten cómodos haciendo ofertas sin ver el piso" y "rechazan las inspecciones para acelerar el proceso".
Parece que la gente que compra pisos es gilipollas y hace cosas en su contra. La realidad es que el mercado es brutal y las grandes empresas están manipulando. Pero el mensaje es que los que compramos pisos nos sentimos cómodos hipotecando las próximas décadas de nuestras vidas sin ni siquiera comprobar lo que estamos comprando. Lo hacemos por vicio, no por necesidad.
Imagino que esta estrategia es tan antigua como la humanidad, y que mi percepción ha cambiado con la edad. Nunca pensé que iba a comprar un piso porque alquilar era asequible. Pero ya no lo es porque los que venden y alquilan son los mismos. O tu cuñado que pasa demasiado tiempo en Youtube pensando que se va a hacer rico.
Seguramente el mismo mega grupo empresarial es dueño de la empresa que te paga cacahuetes por tus horas de trabajo, del banco que se lleva tus cacahuetes a principios de cada mes, de la lechuga que te comes mientras piensas que tienes que bajar de peso, y de la empresa que aliña esa lechuga con cáncer para que dure más y tenga menos sabor.
Me jode la falta de honestidad. Y me jode ver que todas estas decisiones son tomadas por humanos jugando a ser importantes. Lo veo a diario en mi trabajo.
No es exactamente la idea de post que tenía en mente cuando me lancé a escribir la primera parte. Siento que la vida pesa más de lo que puedo soportar. Pienso que me paso el día luchando para poder existir y que cualquier tiempo no invertido en producir es perder el tiempo. Ahora mismo, odio existir.