Qué espero del 2026

January 31, 2026 12:26 — ego

Ha llegado el último día de enero y todavía no me he marcado ningún objetivo para el 2026.

Ya he comentado anteriormente que no soy muy de marcarme objetivos, porque soy muy disperso y mis intereses cambian cada pocos días. Tengo unos temas recurrentes, pero la emoción y tiempo que les asigno es muy irregular.

Por eso lo que voy a hacer va a ser listar varios de esos intereses (y alguna que otra obligación) e intentar definir lo que creo que me haría sentirme feliz si dentro de un año mirase atrás.

Videojuegos

En 2025 me pasé el Bloodborne, después de años sin haberme pasado ningún videojuego. El subidón fue tal que empecé a comprar videojuegos como un loco. Generalmente videojuegos con unos cuantos años de antiguedad.

Objetivo: pasarme 3 videojuegos.

Deporte

Hasta mitad de 2025 fui bastante consistente con la natación, yendo a nadar varias veces por semana. Antes de eso estuve unos años yendo al gimnasio (a sentarme en los banquitos, porque deporte hice poco) y a correr por los parques de la ciudad.

Cerca del nuevo piso hay un gimnasio con piscina, el lago y un cementerio gigante por el que salir a correr.

Objetivo: hacer algo de deporte. Al menos nadar un par de veces por semana. Y correr.

Código

Tengo muchas webs y apps a medio hacer. Las uso a diario, pero no están abiertas al público. En 2025 conseguí dejar de pagar hosting y meter todo en una Raspberry Pi en el salón de mi casa.

En este apartado hay una combinación de apps que hago por gusto pero que son imposibles de monetizar, y un par de ideas que me gustaría convertir en una empresita a largo plazo para dejarme el mundo súper corporativo.

La idea de ser mi propio jefe no me atrae, pero la ansiedad de que por maximizar beneficios te puedan despedir de una empresa sin consecuencias para ellos y tu que quedes sin seguro médico y sin poder pagar la hipoteca empieza a ser insostenible, especialmente ahora que tenemos una hija.

Objetivo: publicar alguna app y conseguir unos pocos usuarios.

Trabajo

Trabajo activamente y me encanta mi trabajo. De momento me siento valorado y siento que mi trabajo es apreciado. Pero he visto despedir a compañeros en la misma situación.

La IA está pisando fuerte, pero no la veo como una amenaza directa. La amenaza somos los humanos que nos volvemos locos. He visto compañeros que a duras penas sabían programar creerse dioses y lanzar decenas de miles de líneas sin revisión a producción. Y jefes aplaudiendo con las orejas. Y luego, largas semanas en equipo tratando de mitigar todos los comportamientos extraños que aparecieron por arte de magia en producción. La culpa no es de la IA, es de las personas.

Objetivo: involucrarme un poco más en la cultura corporativa, aunque eso signifique tener que ir a más reuniones y dejar de lado lo que más me gusta de mi trabajo. Es una tristeza que para mantener un trabajo lo más importante sea no hacer el trabajo.

Personal

Comprar un piso y tener una hija nos ha dejado en una posición financiera vulnerable. Nada alarmante, pero un par de malas tiradas encadenadas y todo se puede ir a la mierda. El refrán dice que cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar. Ojalá no haga falta, pero no quiero pecar de soberbio. Toca maximizar el fondo de emergencias y prestar especial atención a los números. Los números son chungos.

Tenemos un evento importante la segunda mitad del año donde un montón de gente va a tener que volar al otro lado del charco. Tal y como está la situación política actual entiendo que unos cuantos prefieran no hacerlo. No hay derecho a lo que estamos viviendo.

Objetivo: no liarla financieramente y maximizar el fondo de emergencias para resistir al menos 6-8 meses sin trabajo.

Cómics

Desde que nos mudamos hace unos meses que no he leído un solo cómic. Sigo suscrito a unas cuantas series y se me están amontonando.

Objetivo: dejar la pila de pendientes por leer a cero.

Libros

Compro más libros de los que me da tiempo a leer. Voy de obsesión en obsesión. Ahora estoy leyendo libros sobre videojuegos y sobre internet. Suelo ir a librerías locales, pero de vez en cuando me vuelvo loco y compro montañas de libros en esa tienda de internet. Aquí no hay ninguna ley como en España que impida rebajar libros más del 5%, así que a veces te encuentras libros al 60-80% y es dificil contenerse.

Objetivo: comprar menos en esa tienda de internet y leer lo que ya tengo comprado.

Juegos de mesa

He jugado a (casi) todos los juegos base que he comprado. Pero tengo un problema: compro muchas expansiones que nunca juego. Por ejemplo, tengo todos los héroes de Marvel Champions que han salido y no he jugado con más de 10. Me pasa igual con Arkham Horror. Tengo todas las campañas y solo he jugado a dos.

Objetivo: Contar las partidas que juego durante el año. No comprar (muchos) más juegos hasta que haya jugado a casi todo lo que tengo.

Otras aficiones

Durante años toqué la guitarra. Española y eléctrica. Pasé una década sin tocar una. Hace un par de años un amigo vendía una y se la compré. Aunque la técnica fue fácil de recuperar, la teoría la tengo completamente olvidada. Compré unos libros de teoría y blues que no han hecho más que coger polvo. No tengo fe en seguir con esta afición en 2026.

En la universidad hice un curso de japonés. He querido refrescarlo y aprender pero ha pasado más de una década y no ha ocurrido. El año pasado compré un par de libros y estuve unas semanas aprendiendo los silabarios de nuevo. Habíamos empezado a planear un viaje a Japón con amigos que se ha tenido que posponer por la bebé. La cultura japonesa me atrae por sus demonios y criaturas, así como su creatividad extraña, videojuegos, y horror en general. Antaño tuve una época de mangas y animes, que no ha durado en el tiempo. Siendo realista dudo que en 2026 tenga ganas o tiempo de ponerme con el japonés.

Una afición extraña que tengo es "la creatividad". Me gusta escribir, dibujar, hacer y leer zines. Consumo blogs, newsletters, videos y libros sobre estos temas. Tengo varias libretas donde dibujo, journaleo, vacío mi cerebro... Con seguir haciendo esto me vale. No tengo un objetivo definido más allá de desconectar del mundo y reconectar conmigo mismo.

Durante los últimos años he consumido información sobre desarrollo de videojuegos. Hice un curso de Unity. No me gustó nada. He hecho cosas pequeñas con DragonRuby. Últimamente he ido a lo cómodo y me he quedado con Javascript. Me gustaría terminar algún proyecto, por pequeño que sea. Digamos que un personaje que se pueda mover, hablar con NPCs y equiparse objetos.

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No he sido muy explícito con los objetivos, pero he descrito unas cuantas áreas de mi vida que son fácilmente cuantificables, tanto en acción como en satisfacción percibida.

Si sigo por aquí, en un año volveré a este texto y trataré de sacar conclusiones.

Déjame un comentario si tu también has hecho una listas de objetivos para el 2026.

¿Qué fue del 2025?

January 29, 2026 18:12 — 1 comentario — ego

Hay algo que me chirría de hacer repaso del año en diciembre. Por ejemplo, 2024 podría haber sido un buen año si hubiese hecho el análisis en diciembre, pero el 31 de diciembre enterramos a mi padre, y eso lo cambió absolutamente todo.

El 31 de diciembre de 2025 era la fecha estimada de nacimiento de mi hija, que finalmente nació en 2026. ¿Cómo iba a hacer balance del año si lo más importante estaba por venir?

He leído en varias ocasiones a Austin Kleon sobre cómo enero es un mes demasiado duro, y es mejor esperarse a febrero para hacer las resoluciones de año nuevo. Eso es lo que he decidido hacer este año y llevo todo el mes de enero pensando en ello.

No suelo ponerme así de personal online. Al menos no desde la pandemia y este clima de vigilancia extremo. En 2026 quiero que esto cambie. No contar mi vida a lo loco, sino mostrarme más humano en este pequeño espacio personal, lejos de los silos sobre los que no tengo ningún control.

2025 ha sido el año más raro de mi vida.

Como he mencionado anteriormente, el 2025 empezó de la peor forma posible. En enero volví a Chicago, donde nadé y trabajé mucho para no pensar. La natación fue una parte importante durante la primera mitad del año. Cada vez que algo me agobiaba o necesitaba pensar, me iba a la piscina a hacer largos. Como forma de meditación, que como efecto colateral servía de deporte.

En marzo volvimos a Valencia porque teníamos que planear un evento y queríamos hablar con los proveedores en persona. Elegimos estas fechas para disfrutar las fallas y aprovechar que familia y amigos tendrían unos días de vacaciones. Al volver a Chicago, la segunda cosa más rara de mi vida pasó: mi mujer se quedó embarazada. Y la fecha estimada de parto era el último día del año. La cosa se ponía interesante. Ninguno de los dos queríamos hijos, y ahora estaba seguro de que iba a presenciar la reencarnación de mi padre. Iba a convertirme en el padre de mi padre.

Hasta entonces vivíamos de alquiler en un piso de una única habitación y ya nos venía justo para los dos y el gato. Nos pusimos a buscar algo más grande. Los alquileres parecían una broma de mal gusto. Yo llevaba un par de años trabajando desde la mesa de la cocina, que estaba llena de trastos, así que teníamos que comer y cenar en el sofá. Nadar durante todo este tiempo es lo que me previno de partirme la espalda, supongo.

Empezamos a buscar algo que comprar. Los números salían, pero hipotecarnos durante 30 años con un mercado laboral tan inestable y unos intereses más altos que un pino no nos apetecía. Además, el parque inmobiliario era una auténtica basura. A estas alturas no sé cual es más grande, si la burbuja inmobiliaria o la de la IA.

Los meses iban pasando y al final tuvimos que decidirnos. Con nuestro presupuesto era imposible comprar algo listo para vivir, así que tuvimos que comprar algo que, aunque no se caía a trozos, necesitaba algo de inversión. Nos tocó cambiar el suelo, pintar y hacer algo de obra. Ya no trabajo desde la cocina, sino que tenemos una pequeña oficina. ¡Y tenemos salón y comedor separados! Aunque para ser sincero, seguimos cenando en el sofá porque no tenemos TV en el comedor.

El día antes de la mudanza echaron a casi todo mi equipo del trabajo y cancelaron el proyecto en el que habíamos trabajado el último año. Pregunté a mi (nuevo) manager a ver si tenía que cancelar la mudanza. Tres meses más tarde, estando de baja de paternidad, han echado al 15% de la compañía. Me he salvado las dos veces, pero tengo la ansiedad por las nubes.

Pudimos finalizar el año en familia y celebramos las fiestas por primera vez en nuestra nueva casa. Tuvimos visita desde España y, aunque les hicimos dormir en un colchón en el suelo, creo que lo pasamos bien.

Han ocurrido muchas cosas más este año pasado, pero creo que lo más importante ha quedado resumido en estas líneas.

No soy muy de marcarme propósitos para el año nuevo, porque soy un descentrado y soy incapaz de mantener el foco y la emoción en un proyecto durante más de 10 minutos. Este año intentaré hacer una lista de cosas que me gustaría hacer, para comparar con el año que viene. Lo haré en otro post, que este ya me está quedando largo.

1992, una serie de Álex de la Iglesia

January 26, 2026 17:30 — 1 comentario — visionados, álex de la iglesia

1992 es una serie de Álex de la Iglesia a la que le tenía ganas. Si no la he visto antes es porque en casa no pagamos por Netflix. Ha sido cuando ha venido mi hermana de visita y nos ha puesto su contraseña que hemos aprovechado para verla. Intentamos ver también la última de Stranger Things y Wednesday, pero nos dieron mucha pereza.

Desde que salió hasta ahora he leído algunos comentarios sobre la serie. No creo que lleguen a crítica, porque eran opiniones que parecían escritas por alguien que pasa demasiado tiempo en Twitter, poco tiempo viendo TV y seguramente no tienen ni idea de quien es Álex de la Iglesia. Y digo esto último porque creo que es muy importante.

Aclaro que no soy un fan acérrimo del director. Me suele gustar lo que hace, he visto varias de sus películas en el cine, pero no he visto toda su obra. Me gustaría, pero hoy en día hay que ir saltando de plataforma en plataforma y me da muchísima pereza. Si algún día vuelvo a descargar cosas de internet es posible que entonces rellene los huecos.

El primer punto que me ha llamado la atención de lo que he podido leer en internet es relativo al cómo la historia está estructurada. Es una mini serie de 6 capítulos. Es un formato extraño. A no ser que tengas mucho talento, es una cantidad de tiempo que no deja suficiente para desarrollar y explicar, por lo que el contenido de esta duración suele terminar pareciendo una película estirada. Y es lo que algunos piensan.

Los cuatro primeros capítulos son un ir de acá para allá, con algún que otro plano del villano intercalado. Estos planos no explican mucho, más allá de decirle al espectador que hay un tío quemado por ahí quemando gente con un lanzallamas. ¿Por qué? Vete tú a saber. Y de repente, en el quinto capítulo todo se resuelve. Bueno, todo no, porque queda un sexto capítulo, que se utiliza previsiblemente para otro giro de guión. El problema es que en 6h no ha habido tiempo suficiente para liar el asunto y el giro ya no nos pilla por sorpresa, es bastante obvio. A mi no me molestó en absoluto. No creo que tome por tonto al espectador.

Otro punto en común de las críticas es el montaje. Es cierto que es bastante torpe. No sé si es intencionado, es por ineptitud, es por falta de recursos, o por un estilo que parece que no nos ha gustado a los pocos que nos hemos puesto a escribir en internet. Me sobran muchísimos planos. En inglés se usa la frase murder your darlings para referirse a esas frases que has de cortar en un texto para que funcione mejor, por mucho que te gusten esas frases. Aquí se deberían haber aplicado el cuento. Hay planos que son impactantes, o bonitos, o espectaculares, pero no era necesario usarlos todos.

Las actuaciones son espantosas. En general. Los diálogos tampoco ayudan. Y esto es sello de la casa, pasa en casi todas las películas suyas que he visto. Suele pasar también en las películas de Paul Verhoeven. En el caso de Verhoeven es intencionado. Han salido a la luz documentos gráficos en los que se ve como pide a los actores que sobreactúen como estilo para burlarse de la sociedad norteamericana. No creo que Álex pida explícitamente a sus actores que sobreactúen, pero los elige así a propósito. Creo.

Los efectos especiales son cutrones. Esto no me molesta mucho. También lo son en las pelis de David Lynch y no por eso me gustan menos. No sé si han usado IA o se compraron unos modelos 3D de trenes que usaron hasta la saciedad.

Hasta aquí los comentarios sobre lo que he leído de la serie. Ahora viene la explicación de por qué me ha gustado a pesar de todo lo anterior.

1992 es una partida de rol. Ya dijo Álex que El día de la bestia era una partida de La llamada de Cthulhu. No sé si en esta ocasión ha hecho declaraciones similares, pero sé que es así. ¿Cómo lo sé? Porque si alguna vez has jugado una campaña de más de un par de sesiones a La llamada de Cthulhu (o casi cualquier otro juego de rol que implique algo más que combate) habrás notado un montón de similitudes.

Empecé a pensar en esto en la secuencia en la que Amparo, Richi y Robledo están en la oficina de Victoria. Suena un poco a chiste de "van un francés, un español y un italiano..." y así es. Una viuda investigando el asesinato de su marido, un ex-policía alcohólico amigo del fallecido, un policía going rogue y un empresario que nadie sabe lo que hace más allá de conocer demasiados secretos. Son personajes claramente creados por un grupo de colegas alrededor de una mesa bebiendo cocacola y comiendo doritos.

La siguiente obviedad, y que claramente es un guiño a La llamada de Cthulhu es cuando van a los archivos de la Expo y se ponen a buscar documentos. "Tirada de buscar libros difícil. La pasáis justita. Descubrís algunas cosas. Os permito llevaros unos cuantos papeles a casa." Y más adelante continúa con un "Volvemos al archivo. Tirada de persuasión para que el guarda nos deje entrar. Tirada de juego de manos para ver si puedo colocar las llaves entre las estanterías sin que me pille y así ganar algo de tiempo." Si has jugado alguna vez, ya sabes por dónde voy.

Otra marca de la casa son las estructuras gigantes. En este caso las ruinas de la Expo 92 son una delicia. La Cartuja es un edificio feísimo que representa a la perfección la corrupción y la caspa española. Los planos que la muestran son un ejemplo de lo que comentaba anteriormente, el uso indiscriminado de planos que pueden ser bonitos, pero no hay por qué usar si no aportan a la historia. A Álex le flipan las estructuras grandes, como la cruz del Valle de los Caídos. Estoy seguro de que alguna más hay en sus películas, pero ni me acuerdo ni voy a investigar.

¿La escapadita a Miami con tormentón incorporado? Partida de rol. Cuando un jugador se encabezona con querer ir a algún lado siguiendo lo que interpreta como una pista, aunque el guardián le ponga todas las trabas como forma de decirle que ir ahí no hará avanzar la historia. Ni los caimanes aportan nada, ni la mujer del de seguridad aporta nada, y la tormenta solo aporta un pseudo intento de romance que estaba claro que tenía que ocurrir en algún momento de la serie y acaba ahí metido con calzador, porque ya que la historia no va a avanzar en Florida, al menos evolucionamos un poco a los personajes, ¿verdad? Pues no.

Luego están las referencias pop, como el traje a lo Kick Ass, o Victoria mirando por la ventana con prismáticos desde la silla de ruedas a lo Ventana indiscreta. Seguro que hay decenas de referencias más que se me han escapado.

Nosotros nos hemos visto los 6 capítulos en sentadas de tres, dos y uno, con pizza, ramen y kalimotxo. Si te quitas las gafas de pasta, es una serie muy disfrutona.

Good Game, No Rematch

January 13, 2026 16:47 — 1 comentario — lecturas, libros, mike drucker

En el último post del año pasado hablé sobre el libro de Mike Drucker. Lo empecé a leer el día 1 por la mañana, mientras esperaba a mi madre. Las madres siempre meten prisa, y siempre van tarde.

El libro está compuesto de una serie de ensayos sobre Mike y su relación con los juegos. Mayoritariamente con los videojuegos, aunque hay un par dedicados a los juegos de rol.

A su vez el libro está impregnado con una capa de pesimismo que me resulta muy atractiva. Me he sentido muy identificado. El tono es de humor, pero el sentimiento de no saber qué cojones hacemos en este planeta es real. Sobrevivimos como podemos, siendo conscientes de cómo el resto nos mira como si no funcionásemos de la manera que deberíamos. No es un pesimismo que tenga pinta de desembocar en suicidio, sino más bien en no sorprenderse cuando la muerte llegue, y sorprenderse si llega demasiado tarde. El típico "ir tirando, mirando hacia adelante, hasta el día en que la palmes" que tantos usamos alguna vez como estado de messenger cuando éramos jóvenes.

Ahora que hemos empezado una familia con piso y bebé incluidos, me han tocado especialmente los capítulos en los que mencionaba a sus padres, cómo tenían varios trabajos para poder sobrevivir y cómo los esfuerzos económicos eran vistos como actos heroicos. A veces me siento mal por comprarme algún juego que sé que probablemente nunca acabe jugando por muchas ganas que le tenga. Luego me paro a pensar, y me doy cuenta que con lo que pagamos de hipoteca al mes podría comprarme más de 100 de estos juegos.

Todavía no he hecho por aquí un repaso al 2025 y una lista de propósitos para 2026 (mi intención es hacer ambas durante enero). De momento tengo claro que durante 2026 quiero jugar mucho mas a videojuegos.

El libro me gustó tanto que lo acabé comprando para tener una copia. Ya he releído alguno de los ensayos. Creo que se presta muy bien a abrirlo al azar y releer cualquiera de ellos un día que no te sientas muy bien.

La lectura ha desembocado en horas mirando vídeos en internet sobre el propio Drucker y sobre videojuegos. Todavía no, pero sé que acabaré comprando alguno de los juegos que cita.

Mike Drucker, mi último descubrimiento de 2025

December 31, 2025 21:50 — 2 comentarios — mike drucker

Estoy en el baño leyendo feeds. Mike Drucker lo sabe.

Le descubrí hace un par de semanas, también en el baño leyendo feeds.

Ir al baño se ha convertido en la vía de escape estas fiestas, con invitados en la casa. Aunque la realidad es que con ellos o sin ellos, la mayoría de los feeds los leo sentado en el trono.

En cuanto le descubrí me vi un par de vídeos suyos y me leí unos cuantos posts de su newsletter, a la que me acabé suscribiendo. También pedí su libro en la biblioteca pública. Hoy lo han recibido y me he ausentado durante un buen rato, en el que he paseado tranquilamente ida y vuelta. Me he sentido muy libre andando por la calle yo solo. Parece una tontería, y no lo es.

He ido a empezarlo y lo he abierto por una página al azar. Me ha encantado lo que he visto. Tristemente no me ha dado tiempo a leer más de un párrafo antes de tenerme que poner con la cena.

Estoy emocionado. Voy a buscar entre sus artículos antiguos por recomendaciones de videojuegos y ver qué opina de mis favoritos.