En el último post del año pasado hablé sobre el libro de Mike Drucker. Lo empecé a leer el día 1 por la mañana, mientras esperaba a mi madre. Las madres siempre meten prisa, y siempre van tarde.

El libro está compuesto de una serie de ensayos sobre Mike y su relación con los juegos. Mayoritariamente con los videojuegos, aunque hay un par dedicados a los juegos de rol.
A su vez el libro está impregnado con una capa de pesimismo que me resulta muy atractiva. Me he sentido muy identificado. El tono es de humor, pero el sentimiento de no saber qué cojones hacemos en este planeta es real. Sobrevivimos como podemos, siendo conscientes de cómo el resto nos mira como si no funcionásemos de la manera que deberíamos. No es un pesimismo que tenga pinta de desembocar en suicidio, sino más bien en no sorprenderse cuando la muerte llegue, y sorprenderse si llega demasiado tarde. El típico "ir tirando, mirando hacia adelante, hasta el día en que la palmes" que tantos usamos alguna vez como estado de messenger cuando éramos jóvenes.
Ahora que hemos empezado una familia con piso y bebé incluidos, me han tocado especialmente los capítulos en los que mencionaba a sus padres, cómo tenían varios trabajos para poder sobrevivir y cómo los esfuerzos económicos eran vistos como actos heroicos. A veces me siento mal por comprarme algún juego que sé que probablemente nunca acabe jugando por muchas ganas que le tenga. Luego me paro a pensar, y me doy cuenta que con lo que pagamos de hipoteca al mes podría comprarme más de 100 de estos juegos.
Todavía no he hecho por aquí un repaso al 2025 y una lista de propósitos para 2026 (mi intención es hacer ambas durante enero). De momento tengo claro que durante 2026 quiero jugar mucho mas a videojuegos.

El libro me gustó tanto que lo acabé comprando para tener una copia. Ya he releído alguno de los ensayos. Creo que se presta muy bien a abrirlo al azar y releer cualquiera de ellos un día que no te sientas muy bien.
La lectura ha desembocado en horas mirando vídeos en internet sobre el propio Drucker y sobre videojuegos. Todavía no, pero sé que acabaré comprando alguno de los juegos que cita.
Estoy en el baño leyendo feeds. Mike Drucker lo sabe.

Le descubrí hace un par de semanas, también en el baño leyendo feeds.
Ir al baño se ha convertido en la vía de escape estas fiestas, con invitados en la casa. Aunque la realidad es que con ellos o sin ellos, la mayoría de los feeds los leo sentado en el trono.
En cuanto le descubrí me vi un par de vídeos suyos y me leí unos cuantos posts de su newsletter, a la que me acabé suscribiendo. También pedí su libro en la biblioteca pública. Hoy lo han recibido y me he ausentado durante un buen rato, en el que he paseado tranquilamente ida y vuelta. Me he sentido muy libre andando por la calle yo solo. Parece una tontería, y no lo es.
He ido a empezarlo y lo he abierto por una página al azar. Me ha encantado lo que he visto. Tristemente no me ha dado tiempo a leer más de un párrafo antes de tenerme que poner con la cena.

Estoy emocionado. Voy a buscar entre sus artículos antiguos por recomendaciones de videojuegos y ver qué opina de mis favoritos.
Ha ocurrido, me he pasado el Bloodborne. Al menos he visto los créditos tras uno de los finales posibles.
No recuerdo exactamente qué día empecé a jugar. El 4 de noviembre llevaba unas 15h jugadas. Lo he terminado el 25 de diciembre con 61h.
Ya con ganas de terminar el juego, dudé entre ir tras los enemigos secundarios (o no obligatorios) o centrarme en terminar lo más rápido posible. Decidí hacer un híbrido. Ya había estado en Nightmare Frontier y había matado a los dos cazadores, pero no había investigado mucho la zona porque no me había sentido obligado a ello. Está vez invertí un poco más de tiempo, hasta que llegué a un bicho que me mataba con frenzy todo el rato. ¿Cómo un bicho cabezón podía matarme tantas veces y tan rápido? Si al menos consiguiese desbloquear el ascensor para llegar a Amygdala… tuve que buscar por internet y descubrir que la manera de que el frenzy no me matase es con los sedativos. Pero escasean y no los podía comprar. Al final me quedé sin ellos.
Descubrí entonces que con 67 de insight el juego se convertía en una pesadilla. Hasta este punto no tenía ni idea de para qué servía el insight, así que me comía los madman’s knowledge como si fuesen caramelos. No sé si es hacer trampa o no, pero me bajé el insight hasta 15 y entonces llegar a Amygdala fue coser y cantar. De la frustración que llevaba no conseguí encontrar el ascensor y una vez más recurrí a internet. Qué rabia me dio ver que había llegado hasta la puerta de la cueva y no se me había ocurrido entrar.

Amygdala fue fácil de vencer. Correr, esquivar y golpear con el hacha a dos manos y papel de fuego. Un par de intentos fueron suficientes.
El mismo problema que tuve en Nightmare Frontier con el frenzy lo tuve en Nightmare of Mensis. Me costó lo suyo matar a los hombre lobo rabiosos del principio. Al final practiqué el parry hasta que los conseguía matar a la primera y corría hasta dentro del edificio. Las arañas me pillaron desprevenido pero enseguida les cogí el truco. Luego vino otro cazador que me costó un par de intentos más. Por ahí había un par de gigantas o troles y unos muñecos con armadura resistente.
Corriendo por ahí descubrí el atajo desde el principio, una lámpara y varios ascensores. Está zona me gustó bastante, creo que porque la investigué sin muchos problemas. La frustración vino con Micolash, Host of the Nightmare.

La primera parte me costó un poco de entender. Perseguir a Micolash hasta que él mismo se “encierra” en una zona con dos esqueletos. El truco es acabar primero con los esqueletos y luego centrarse en él. Creo recordar que solo tiene un ataque “peligroso”, unas serpientes o brazos largos que le salen y te agarra en la distancia. Así que el truco es rodar hacia el lado y pegarle por detrás.
Cuando la vida le llega a la mitad, desaparece y has de salir a buscarle por ahí. Hay muchos más esqueletos, que se mueven, atacan fuerte y reviven al cabo de un tiempo. Y aquí hay un elemento puzzle que, si no resuelves, puedes acabar en un bucle infinito. Perseguir a Micolash no es el objetivo, al menos no total. El objetivo es acorralarle para poder arrearle, como en la primera parte, pero aquí si no se hace de una forma específica, nunca se va a acorralar. La parte que me faltaba por resolver es en la que saltas desde un balcón una vez se ha encerrado en la habitación. No conseguía encontrar el maldito balcón y lo tuve que buscar en internet. Una vez resuelta esta parte, en un par de intentos más acabé con él.
Derrotado Micolash, toca seguir subiendo. Las mayores dificultades de la última zona son tres hipopotamocerdo mutantes. El primero está solo y una vez aprendido el truco es fácil de matar. Los otros dos vienen juntos y has de esquivar mucho o conseguir que te vengan por separado. Es importante matarlos porque dan más de 9000 ecos de sangre que vienen muy bien. Para finalizar, antes de Mergo’s Wet Nurse, cuatro cultistas de la mano. El truco, como siempre, atraerlos uno por uno, o de dos en dos.

Mergo’s Wet Nurse es un bicho enorme con cuchillas que sale de un carrito de bebé al que se escucha llorar durante toda la última parte del juego. Como a todos los monstruos, se le derrota esquivando, acercándote y golpeando. Tiene un par de momentos que si no te andas con cuidado te puede enviar a pasear de uno o dos golpes, pero a estas alturas del juego nada demasiado frustrante.
Una vez derrotada la enfermera, el sueño del cazador está en llamas. Como todo el maldito juego, esta parte es confusa. Al hablar con la muñeca nos dice que podemos ir a un árbol a no se qué. Y allí está Gehrman, the First Hunter. Nos dice que nuestra misión está completa y que ya no somos útiles, o algo así. Creo que si estás de acuerdo con él, se acaba el juego. Yo le mandé a paseo y se mosqueó tanto que me tocó luchar con él.
Tras la enfermera pensé que ya me había pasado el juego. Tras enfrentarme un par de veces a Gehrman y no haberle ni rascado pensé que finalmente no me iba a pasar el juego.
Durante los últimos tres días, todo lo que he hecho ha sido enfrentarme a él. He gastado cientos de viales de sangre y balas de pistola, así como papeles de fuego y rayo.
He pasado horas en Reddit leyendo comentarios de gente frustrada como yo.
Gehrman es MUY rápido y sus ataques son muy fuertes. Durante el juego solo he conseguido hacer parry de manera consistente a los enemigos más lentos. Como me estaba resultando muy difícil esquivarle, pensé que a lo mejor el truco era hacer parry, así que pasé horas intentando perfeccionar la técnica. Conseguí hacer unos cuantos seguidos, pero siempre me quedaba sin balas al final.
Decidí entonces que iba a matarlo sin hacer parry, con el hacha larga. Me aprendí sus movimientos y a esquivarlos. Esta mañana me quedé a un par de golpes de acabar con él, y entonces tuve que ir con la familia. Durante todo el día no he pensado en el juego, hasta después de cenar, que me he disculpado y me he ido al salón. Tras unos cuantos intentos en los que me ha aniquilado sin piedad, he conseguido quedarme a un único golpe de vencerle.
He tenido que ir dos veces al Nightmare of Mensis, una zona en la que puedes conseguir 50.000 ecos de sangre en pocos minutos, para comprar papeles de rayo y viales de sangre. Un par de intentos más y por fin le he vencido. La estrategia ha sido esquivar y pegar dos o tres golpes para seguidamente alejarme.
Tras vencerle hay un vídeo corto en el que una criatura desciende de la luna y se lleva al cazador. Creo que hay otro final en el que si recoges tres trozos de un cordón umbilical luchas contra otro bicho después de Gehrman. No sé qué tan difícil será, pero yo ya estoy contento con mi final. Tras ese vídeo, los créditos y luego vuelta a empezar. Tiene su gracia que el final del juego sea volverlo a empezar, con más dificultad.
He escrito todo esto del tirón, nada más terminarlo, porque quiero liberar la parte de mi cerebro dedicada al juego. Está lleno de faltas, pero me importa un pimiento. Han sido dos meses de frustración, ansiedad, orgullo y satisfacción. Una montaña rusa de emociones. De sentirme el puto amo a sentirme un completo manco. Al final me siento solo como una persona que si se centra, puede conseguir cosas, aunque sean tan inútiles como pasarse un videojuego.
Mi mujer se ha puesto feliz cuando le he dicho que por fin me lo he pasado. Preocupada me ha preguntado si ya iba a dejar de jugarlo o me faltaba algo más. Por mucho que me gustaría volver a jugarlo inmediatamente… tendrá que esperar.
Después de matar al Shadow of Yharnam se abrió una portezuela que llevaba a un bosquecillo con moscas gigantes y un culstista que lanza rayos. Había un edificio en el que un arlequín puesto de speed me atacó por sorpresa. Fue un subidón matarle y ganar creo que unos 5.000 ecos de sangre. Después salí al Lunarium donde había un señor que parecía el Inocencio X de Francis Bacon agonizando. Como no hacía nada le maté y me dio un ojo.
Aquí me tocó buscar en internet qué hacer, porque no es obvio que te tengas que lanzar al lago. Cuando me he caído de manera accidental he perdido mucha vida o me he muerto. No me iba a tirar ahora a ver qué pasaba. Pero leí en internet que lo que tenía que hacer era tirarme, y me tiré.
Rom, the Vacuous Spider es después del Father Gascoigne y la Blood-Starved Beast el jefe que más me ha costado pasarme. Y eso que parece súper fácil. Pero me faltaba aguante para esquivar los misiles que me lanzaba. También me quedé sin pociones, y eso que tenía unas 80. Así que se me ocurrió una cosa. Volver al inicio, donde recordaba que habían unos gigantes y unos lobos que daban muchas pociones. Fue un momento súper nostálgico. De una serrada mataba a tres o cuatro pueblerinos. Esa primera zona de Yharnam en la que tantas horas pasé, y que hace unos años me hizo renunciar al juego... lagrimita corriendo por la mejilla.
Ya que estábamos con la nostalgia, me acordé que no maté al cazador que dispara desde encima de una torre. Así que allí fui. Después de matarlo descubrí que había otro cazador debajo de la torre. Lo maté también. Y entonces descubrí un atajo en ese nivel que no había descubierto antes.
Como estas dos zonas no me daban muchos ecos de sangre, decidí ir al bosque de los hombres serpiente. En un par de pasadas conseguí subir tres o cuatro niveles de aguante.
Volví a intentar Rom, the Vacuous Spider y fue coser y cantar. Decidí ir poco a poco, matando todas las arañitas una a una. Me acercaba, soltaba un par de hachazos. Si alguna saltaba sobre mi, la esquivaba y aprovechaba cuando se quedaba clavada en el suelo para darle con el filo. Una vez acabado con todas las arañitas, un papel de fuego y a por Rom hasta que se teletransportaba.

No recuerdo exactamente qué pasó tras vencer a Rom y eso que ocurrió hace 3 días. Creo que fui transportado a una zona con bichos gigantes colgando de las paredes. Creo que veía a esos bichos porque me comí todos los madman's knowledge, ya que leí en internet que con a partir de 40 veía cosas que de normal no vería. La verdad que llevo muy mal el tema de los objetos en el juego.
Creo que era una de las zonas donde ademas había unas brujas con campanillas reanimando monstruos. Me costó un buen rato entender lo que pasaba y morí a base de bien. Al final decidí correr como un loco hasta encontrar la siguiente lámpara e ir hacia atrás. Matando un poco, y en cuanto reunía experiencia volvía al sueño del cazador a subir algún nivel.
Llegué a una iglesia con una lámpara que no conseguí activar. Pensé que derrotando a los tres cazadores que había dentro conseguiría activarla, pero no. Me costó un huevo matarlos. El truco fue correr como un loco hasta que dos de ellos dejaran de seguirme y pudiera enfrentarme a uno solo. Pero no siempre ocurría y los tres me siguieron varias veces. Lo bueno fue que cuando maté al primero y morí, ya solo quedaban dos, pues los cazadores no vuelven a aparecer. Una pena, porque dan un montón de ecos de sangre.
Cuando terminé con los tres (primero maté a uno, luego morí, luego maté a los otros dos), me puse a caminar con media vida y solo cuatro pociones en el bolsillo. Me metí por un pasillo y me caí a una explanada. Y ahí estaba yo, otra vez a punto de perder decenas de miles de ecos de sangre sin usar. Pero no. Tomé aire, me armé de valor, y acabé con la Darkbeast Paarl a la primera.

Una cosa que me gusta mucho del juego es el cómo se conectan las diferentes zonas. Al principio da la sensación de que los niveles están inconexos, aunque formen parte del mismo universo. Pero según investigas y avanzas, parece que todo se une.
De aquí fui a una zona que había estado con anterioridad y a la que accedí cuando uno de los hombres del saco me mató. En ese momento todos los enemigos me parecieron súper fuertes y tras morir un par de veces decidí no volver. Hasta ahora, que parece que no tengo más alternativa.
A estas alturas del juego llevo una empanada mental interesante. No tengo ni idea de la historia. Me lo tomo, como ya dije en una entrada anterior, como un Super Mario, en el que voy paseando matando bichos y cogiendo objetos y al final tengo un jefecillo al que matar. ¿Había jefes en el Super Mario? A lo mejor me estoy confundiendo con Sonic.
En fin, que ahora que el juego ya no me da miedo, me dedico a buscar con profundidad todos los objetos y los atajos. Está curioso como los atajos suelen ser puertas cerradas y/o ascensores. Ambos activados por palancas.
En una de estas, me he caído por el hueco del ascensor y he perdido 50.000 ecos de sangre. Una risa.
Tras un par de barridas para conocer la zona y subir de nivel, he llegado a la zona donde me imaginaba que estaría el jefe. A estas alturas ya empiezo a ver los patrones. He corrido hacia atrás para gastar los ecos de sangre y he vuelto corriendo con ansias de vender al monstruo. La animación de presentación es una pasada. Un monstruo formado por un montón de cadáveres cae del cielo.
The one reborn es un monstruo chulisimo y me lo he pasado a la tercera. La primera ha sido para ver de qué iba el asunto. La segunda he estado a punto, pero me ha pasado la de quedarme sin aguante, no poder esquivar, y llevarme una bola de fuego y una patada a la vez. A la tercera he ido con paciencia. Ataque, ataque, a cubierto. En el tramo final me la he jugado un poco y la ansiedad casi me juega otra mala pasada, pero todo ha salido bien.

Tras vencer al The one reborn me he acordado de que cuando me enfrenté a Vicar Amelia, a la izquierda y derecha de la zona había dos caminos. El de la derecha lo seguí, pero no el de la izquierda. He decidido volver a ver qué había por ahí. Hay un cementerio y un montón de espectros y brujas. La zona tiene su puerta y su ascensor, y al final de todo un jefe, The Witch of Hemwick. A estas alturas creo que ya tengo demasiado nivel y he acabado con ella a la primera y sin gastar pociones. Tiene un girito de guion que cuando crees que has acabado con ella... no. Y me ha gustado mucho.

Sigo jugando poco a poco, pero parece que ya le he cogido el truco al juego y ahora se juega solo. Debo de estar cerca de las 50h de juego y empiezo a tener ganas de que se termine. No porque no me guste, que me encanta, sino porque creo que he descubierto el patrón y, si no me ofrece ninguna sorpresa se me va a hacer repetitivo.
No estoy seguro de cuantos jefes me quedan, pero debo de estar ya cerca del final. Hace tanto tiempo que no me he pasado un videojuego que estoy nervioso por ver los créditos.
December 11, 2025 21:35
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1 comentario
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nyc, viajes
Aunque trabajo en remoto, un par de veces al año me toca ir a New York y Toronto. Suena más glamouroso de lo que en realidad es.
He ido ya unas cuantas veces y no pensaba escribir aquí sobre ello, pero ando leyendo un libro de Danny Gregory y me he encontrado con este texto que describe la sensación a la perfección.

El vuelo salió más de una hora tarde, con nosotros ya dentro, porque todo estaba congelado. Un par de días antes cayó más de un pie de nieve y estaba seguro de que me iban a cancelar el vuelo. Cuando llegamos ya era de noche. Quería haber probado alguna pizzería de las que tengo en mi lista, pero todas cierran a las 22h. Podría haber llegado de no ser porque en LaGuardia me tocó esperar al Uber más de una hora. Al final llegué al hotel pasadas las 23h.

Algo que me sigue chocando es cómo apilan la basura en la calle. No sé si es exclusivo de Manhattan o todo NY. En Chicago tenemos contenedores.

Este camión estaba aparcado en la puerta del Joe's Pizza donde cené. Una frase muy 0,60.

Cuando llegué ya estaba todo cerrado y yo tenía un montón de hambre. Cerca del hotel había una sede de la NYU y al lado un Joe's Pizza. Hay un montón de ellas por toda la ciudad y todas tienen las mismas fotos con famosos. No sé cual es la original y cuales viven de la fama de la original Las pizzas están ricas y no son muy caras. Las dos porciones y el agua salieron a $13.
Hace unos años estuve en NYC de visita con amigos y fuimos a un par de Joe's diferentes.

Como no tenía que ir a la oficina hasta las 10, salí a dar una vuelta y acabé desayunando en The Grey Dog. Tienen diferentes localizaciones. Yo estuve en el de Union Square. Unas tostadas y un café por $30.

Aunque de normal comemos en la oficina, un día nos llevaron a Rosa Mexicano, donde pedí unas enchiladas de langosta. Pagaba la empresa, así que no miré el precio. En general la comida bien, pero no iría por mi cuenta.

Y ya está. Otras veces me guardo algo de tiempo para patear por la ciudad y hacer turismo, pero esta vez no me sentí con ganas. Aproveché para quedar con un ex-compañero de la zona y fuimos de bares.